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De la “s” de sangría a la “s” de sensaciones

Posted in Turismo e I+D+i by Caterina Jaume | 2 Comments »

sensacionesTras leer la documentación que me han facilitado los organizadores y profesores del máster que estoy cursando y debido al poco tiempo para asimilar todos los conceptos, he dedicado estas palabras a reflexionar sobre la temática que se plantea esta semana: la innovación. Por tanto, hoy aplicaré algunos de los conceptos aprendidos a la situación de la innovación en el sector que más conozco: el sector turístico.

Mi vida siempre ha ido ligada al sector turístico. Nací en Mallorca, una isla que vive del turismo. Decidí estudiar esta materia a fondo para mejorar, precisamente, los problemas que podía encontrarme día a día, como residente de un destino turístico.

Pronto me di cuenta de que este sector está compuesto por muchísimos factores a tener en cuenta y, por tanto, las posibilidades de innovar son elevadas y muy diversas.

Mallorca ha tenido la suerte o la desgracia de poderse beneficiar de un turismo muy agresivo con el entorno. En los años 60, se dio el primer boom turístico que permitió a muchos empresarios de la isla aprovechar la ocasión para hacer negocio. No se tuvo en cuenta las limitaciones del territorio y tampoco las consecuencias añadidas que un fenómeno tan brusco puede causar en la sociedad residente.

Los modelos de negocio que surgieron, no tenían planificación alguna. Se empezó a construir sin pensar en el largo plazo. Hoy, los empresarios se encuentran con productos obsoletos y poco competitivos. Los destinos turísticos emergentes están ganando cuota de mercado y nosotros nos estamos quedando atrás.

Ante este hecho, explicado a grandes rasgos, el sector turístico se ve obligado a buscar soluciones innovadoras. Ya son varias las empresas que están apostando por la innovación, por dar un cambio y volver a mostrarse competitivas en un mundo glocalizado.

Así, considero relevante conocer y analizar el entorno ya sea éste aplicado a la empresa o al sector a la que ésta pertenece. Hablando de turismo, se me hace inevitable no separar la empresa del sector al que pertenece. No se puede separar un establecimiento hotelero de la playa que tiene delante ni de los restaurantes que éste tiene a su alrededor.

En el caso que estoy comentando, el turismo de Mallorca y las empresas pertenecientes al mismo, optaron por una estrategia de liderazgo en costes, dejando de lado la diferenciación. Siempre se ha ofrecido un turismo de masas y de sol y playa, olvidando personalizar el producto y olvidando aprovechar todos los recursos que tiene la isla (más allá del sol y la playa).

La isla ha seguido un modelo basado en la “S” (sun, sex, sand, sea, sangría) que, poco a poco, se ha ido degradando tal y como explica Pere Salvà, un antiguo profesor mío de la UIB, en este artículo.

A mi modo de ver, se tendría que ir apostando por un modelo que se base en la diferenciación, sofisticación y segmentación. Tal modelo nos permitiría planificar una estrategia que darían frutos en el medio y largo plazo y no solo en el corto plazo, como sucede en el modelo de la “S”.

Termino reconociendo que las empresas, al menos de Mallorca y pertenecientes a mi sector, necesitan un cambio de mentalidad urgente. Muchas de ellas son empresas familiares que se crearon en los años del boom turístico y que no han necesitado aplicar cambios en su forma de hacer las cosas. Ahora, en tiempos de crisis, se ven ahogadas y sin ningún tipo de training para aplicar cambios innovadores. Les está costando mucho reaccionar. Yo, a menudo y quizás suene un poco duro, las comparo con personas mayores: lentas, con dificultades para ver y entender los cambios, perdiendo capacidades y volviéndose poco competitivas.

Por último, confieso otro problema derivado de la falta de planificación, tanto de las empresas como de las iniciativas comunes público-privadas que se han ejecutado últimamente. A lo largo de estos años, hemos sido incapaces de almacenar el know-how que se ha ido generando. Mallorca y las Islas Baleares son referentes en muchos destinos turísticos emergentes. En muchas facultades de turismo de ámbito internacional, se estudia el “caso Mallorca” y nosotros no hemos sabido definir nuevos modelos y avanzar en esta materia. Desde mi punto de vista, es una tarea pendiente en la que, día a día, intento aportar mi granito de arena.

¿Cómo aporto mi granito de arena?

  • Gestionando y manteniendo un blog colaborativo especializado en turismo, tratando de contemplar todas las dimensiones de este sector. Obviamente estoy hablando de este blog, que comparto con otras compañeras con las cuales me siento orgullosa de haber formado equipo.
  • No parando de formarme y aprender: estudiar, leer, investigar, cuestionar.
  • Manteniendo y gestionando mi blog personal, donde trato, semana tras semana, de plasmar mi opinión personal del sector donde trabajo y aportar cualquier idea que crea que pueda beneficiarlo.

Finalmente, termino este post con un interrogante: ¿Cómo aportáis vosotros vuestro granito de arena? ¡Contadnos!

Imagen: www.bogasanluis.com

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El trabajo emocional en el sector servicios

Posted in Turismo y residente by Caterina Jaume | No Comments »

Desde que realicé mi PFM, con el objetivo de conocer la influencia que podría tener el turismo en la educación de los jóvenes, me he acostumbrado a poner el foco de atención en el residente de un destino turístico. A veces, los estudios olvidan este aspecto y, para mi, es muy importante tenerlo en cuenta para completar la experiencia turística.

Esta semana, he leído un artículo titulado “Consecuencias del Trabajo Emocional en el Sector Turístico: ¿Riesgos Psicosociales o Salud Laboral?”,escrito por Carmen Ramis Palmer, M. Antonia Manassero Mas y Esther García Buades  (profesoras de la UIB) y publicado en la revista chilena Ciencia & Trabajo.

El artículo trata el trabajo emocional aplicado a las personas que trabajan en los servicios turísticos. El concepto de trabajo emocional fue acuñado por la socióloga Arlie Russell Hochschild, en 1983, mientras analizaba el trabajo de unas azafatas de vuelo. Observó que éstas pasaban gran parte de su jornada laboral atendiendo a los clientes y expresando emociones. Su trabajo requería un contacto directo con el cliente la mayor parte de la jornada laboral. Las azafatas no solo debían realizar tareas físicas o mentales, si no que también debían expresar y controlar sus emociones durante las interacciones que realizaban durante su jornada laboral, ya que así lo exigía el puesto.

Muchos empresarios, para evaluar el servicio prestado, se fijan en el nivel de satisfacción del turista. Cuando este nivel de satisfacción es bajo, el empresario lo atribuye a los empleados que están a primera línea del cliente sin tener en cuenta, muchas veces, las dificultades que conlleva un puesto de trabajo con tales características.

Hoy en día, el sector turístico se caracteriza por una abundante oferta, una fuerte competitividad, altas exigencias de calidad y un necesario control de costes. El empleado que trabaje en este sector atendiendo “cara a cara” al cliente debe adaptarse a estas características y, a la vez, debe controlar sus emociones en todo momento.

El trabajo emocional en el sector turístico presenta algunas características distintivas, como por ejemplo las interacciones habitualmente cortas, pautadas y poco intensas. El artículo concluye que cuanto más controla el empleado sus emociones, más eficaz, comprometido y profesional se siente. Y por tanto, se siente más seguro a la hora de realizar su trabajo.

Las empresas que son capaces de ofrecer mejores condiciones de trabajo, contratos estables, formación adecuada, mejores recursos técnicos y permiten más autonomía, favorecen una experiencia laboral más positiva. Ésta se ve directamente reflejada en el nivel de satisfacción del cliente del que hablábamos dos párrafos más arriba.

Lo que intento explicar es que no es fácil trabajar constantemente de cara al cliente. No es fácil despertar, cada día, de buen humor. Y tampoco es fácil reaccionar bien ante cualquier movimiento de un cliente.

La simultaneidad entre producción y consumo en el sector servicios, normalmente mediante interacciones “cara a cara”, requiere de los profesionales que realicen sus tareas de una forma determinada, expresando ciertas emociones, manteniendo determinados niveles de empatía e identificando y manejando correctamente las emociones de la clientela.

Gran parte de estos profesionales no se sienten valorados suficientemente y, en algunas ocasiones, trabajan sometidos a pésimas condiciones: excesivos horarios, sueldos bajos, estacionalidad y escasa valoración social.

Tal vez sea el momento de comenzar a valorar este tipo de trabajos que, además, forman parte del primer contacto con el cliente y, por tanto, la primera impresión del mismo. No debemos olvidar que si conseguimos que el residente esté contento, el turista también lo estará.

Imagen: MyTangerineDreams

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¿Turismo?, ¿para quién?

Posted in Turismo y educación by Caterina Jaume | No Comments »

¿Qué seremos de mayores los que hemos estudiado turismo? Ésta es la pregunta eterna. La mayoría de los que terminan la carrera de turismo no saben hacia dónde dirigirse para buscar trabajo. No existe un puesto concreto para el diplomado en tal materia. Por tanto, el que termina dicha carrera, sale de la universidad con un enorme interrogante.

La sociedad, la empresa privada y el sector público no son, todavía, capaces de valorar el hecho de que existen jóvenes interesados por estudiar el fenómeno que más fuentes de ingresos genera en las Islas Baleares. Digo que no son capaces porque apuestan poco por nosotros y permiten que jóvenes formados aburran el turismo.

Por otra parte, está la universidad. Ésta no se salva. La mayoría de alumnos que llegan a esta carrera empiezan sin saber qué van a estudiar. Desde mi punto de vista, los responsables de la carrera tampoco saben qué saldrá de ahí. Pareciera que la carrera sigue en versión beta y el problema es que lleva años en ese estado. No se adapta a los cambios y no progresa (adecuadamente).

Algunos de los que hemos estudiado los 3 años de diplomatura, nos hemos quedado con ganas de más y estamos hoy realizando estudios de posgrado para profundizar más en el tema. Nos exigen ser críticos, pues lo que estudiamos aún no está consolidado. La literatura se está elaborando y,nosotros, ayudamos a elaborarla.

Y es que no es fácil, aunque otros crean que sí, estudiar aspectos turísticos. No es fácil conocer, jugar y negociar con el ocio de la gente. Justamente de ésto es de lo que se trata: gestionar el ocio de la gente. ¿Cómo poner precio al ocio? ¿Y a los servicios que lo generan? Este ocio depende de muchas variables y eso nos obliga a tener que adquirir la capacidad de aplicar. En el turismo se aplican aspectos muy variados. Hay que tener en cuenta a la sociedad residente, hay que cuidar el entorno ya que éste forma parte del servicio que se ofrece, etc…

Muchos creen que el turismo debería ser eso, aplicaciones de otras materias. Y lo es, pero se tendría que normalizar la esencia propia de este campo. Me refiero a que, al haber tanta aplicación, se corre el peligro de no asignar a dicho término una función concreta. Sería bueno partir del vocablo turismo como ciencia. Insisto, muchos no parten por ahí.

La verdad es que el máster me está ayudando a ver las cosas diferentes. Me está motivando y obligando a ser crítica y objetiva en un mundo lleno de subjetividades, como es el turismo.

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¿Turismo? Al calor del nido

Posted in Turismo y residente by Caterina Jaume | No Comments »

Hace unos días subí a la Comunidad Hosteltur un post titulado “¿Turismo? ¿Para quién?”, preguntándome ¿Qué seremos de mayores los que estudiamos turismo? El post ha generado debate acerca de las carencias en la formación de los estudiantes de turismo y acerca de la perspectiva de futuro que tenemos al salir de la Universidad. Como continuación del debate Hosteltur produjo un artículo “Diplomatura de Turismo: decálogo de males”, sintetizando la opinión de estudiantes, profesores, ex-alumnos y profesionales.

Me gustaría aportar algunas ideas y conclusiones sobre el tema, a partir del Proyecto Final de Máster que defendí el semestre pasado. Particularmente, me gustaría referirme a la percepción que tienen los jóvenes acerca del turismo antes de comenzar los estudios superiores. ¿Qué turismo estamos ofreciendo a los jóvenes?

Busqué respuestas en las aulas porque me impactó la cifra que representa el fracaso escolar en Baleares. Concretamente, según datos del Ministerio de Educación, en el curso 2008-2009 un 39% de los alumnos que comienzan la E.S.O. no obtienen el título de graduación. Es un porcentaje elevado ya que supone ser la comunidad autónoma con más fracaso escolar a nivel nacional. Además, esto ocurre en un territorio donde el turismo supone un 43,2% de la economía balear.  Es precisamente a partir de estas cifras que me empiezan a asaltar preguntas y empiezo a cuestionar como se relaciona el turismo y la educación de nuestros jóvenes.

Concretamente la investigación consistió en comparar 4 centros educativos de dos zonas de Mallorca. Las zonas fueron Calvià, municipio claramente turístico e Inca, territorio interior, con mayor actividad industrial y agrícola. De los centros seleccionados, por cada municipio se eligió un centro con mayores recursos socioeconómicos que el otro.

Si bien no me extenderé mayormente en este artículo acerca de los objetivos y resultados de la investigación, sí creo interesante exponer algunos puntos que pueden aportar algo de luz al problema de la formación en turismo.

En primer lugar, en general se observó que los alumnos pertenecientes a Inca tienen una percepción más positiva sobre el turismo que los de Calvià.

Por otra parte, fue notorio que aquellos alumnos provenientes de familias con un nivel de formación más bajo tienden a valorar menos las profesiones relacionadas con el turismo.

Si hilamos más fino y concretamente en Calvià, los alumnos con menores recursos eran quienes tenían mayor cantidad de padres y madres que trabajan en el sector turístico, generalmente en empleos con baja cualificación. En este sentido, los sentimientos asociados al turismo tienen que ver con horarios extensos, bajos salarios, precariedad, falta de expectativas.

Por su parte, los alumnos de Inca, expresaban una percepción acerca del turismo y el trabajo en el sector más relacionada con la diversión, hacer carrera, el dinero, fiesta y entornos paradisíacos.

También creo importante mencionar que la percepción desde el punto de vista de los responsables de los centros era casi diametralmente opuesta a la de sus alumnos. En general, los directores de centros en Inca, pensaban que la formación era suficiente y la oferta adecuada. En cambio, en Calvià se esperaba una mayor oferta de estudios específicos, tanto en formación profesional como en la universidad.

Asimismo, los educadores de los centros de Inca resaltaron con mayor énfasis el impacto ambiental que provoca el turismo. Sin embargo, los de Calvià se fijaron más en el impacto económico que el turismo supone.

Valoraciones personales

El turismo afecta y cambia el entorno del residente. La percepción que tiene el residente sobre el turismo influye a la hora de tomar ciertas decisiones que ocurren desde la etapa escolar. El estudio, si bien es muy incipiente, permite atisbar algunas ideas acerca de dónde enfocar esfuerzos educativos y sociales de manera que se formen profesionales de calidad para mantener una industria de tanta importancia en Baleares y España en general.

Creo que un aspecto clave a considerar es la calidad de los empleos en turismo. La precariedad, los horarios malsanos y la baja perspectiva de futuro para buena parte de la población puede estar generando una sensación de rechazo en los jóvenes que provienen de familias afectadas por esta situación.

También es importante tomar conciencia de que en muchas ocasiones existe una percepción sobrevalorada del turismo. Algunos jóvenes afirman querer trabajar en el sector bajo la premisa de que “no requiere mucho estudio” y de que “se gana dinero”. Estas premisas son las causantes de que algunos jóvenes se vayan a estudiar la carrera de turismo con el objetivo de estudiar poco y trabajar precariamente o incluso provoca la salida directa al trabajo, en forma similar al efecto llamada que ha tenido la construcción en la última década en España, con las consecuencias que hoy se lamentan.

Por otra parte, creo que es necesario planificar y ajustar la oferta formativa, no solo desde el punto de vista de la mera demanda del mercado, sino también orientada a crear profesionales que tengan en cuenta la sostenibilidad del territorio, sensibilidad hacia el residente y capacidad de innovación.

Por último, quiero aclarar que para realizar este tipo de estudios se precisa la colaboración de algunas entidades públicas que, en este caso, no han querido ayudar a la hora de aportar datos estadísticos que hubieran permitido un análisis más profundo del rendimiento de los centros educativos. Demostraría un esfuerzo de transparencia el hecho de que esos datos fueran públicos. Existe una clara contradicción ya que tales entidades han demostrado interés por el tema analizado pero a la hora de liberar datos no lo han hecho, presumiblemente por la reticencia a exhibir resultados incómodos en el período electoral en el que se realizó el estudio.

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Turismo secuestrado por Economía

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Acabo de leer el post que ha escrito Alfonso Vargas, titulado Ministerios de Educación y de Turismo y publicado en la Comunidad Hosteltur. Tiene bastante sentido si tomamos en cuenta el tema que se lleva debatiendo en Hosteltur desde hace ya unos días: las carencias de los estudios de Turismo.

A la vez, se está impulsando una iniciativa con el objetivo de reclamar la creación de un Ministerio de Turismo (ya!). Se trata de luchar para que las grandes decisiones relativas al sector turístico tengan un interlocutor dedicado y de ámbito nacional.

Como dice Esther Mascaró en el post “Ministerio de Turismo: cuestión de Estado y estado de la cuestión“, la competencia estatal en materia turística, a lo largo de estos años, ha pasado por varios ministerios: “Comercio y Turismo (1977-1980), Transportes, Turismo y Comunicaciones (1980-1991), Industria, Comercio y Turismo (1991-1993), Comercio y Turismo (1993-1996), Economía y Hacienda (1996-2004) y finalmente Industria, Turismo y Comercio (desde 2004)”.

Seguramente el turismo tiene que ver con todas estas áreas y muchas más. Es ésta, precisamente, la complejidad de este sector. Es por ello que se está luchando para que exista un solo Ministerio encargado de las grandes decisiones relativas al mundo del turismo.

No puedo evitar que, paralelamente, el hecho de pedir la existencia de un Ministerio de Turismo me recuerde a una, ya antigua, lucha  por conseguir un departamento de Turismo en la Universidad de las islas Baleares. Así que permítanme que aproveche la ocasión. La existencia de tal departamento permitiría que hubiera un grupo de personas encargadas prioritariamente de mejorar el plan de estudios de la carrera de turismo y la calidad del mismo.

Fue un comentario que se hizo en el post de Hosteltur “Diplomatura de Turismo: decálogo de males“, redactado por Xavier Canalis, el que me animó a compartir hoy la idea, más de una vez planteada, de crear este departamento. El comentario al que me refiero fue escrito, también, por Alfonso Vargas y, entre otras cosas, dijo que “las diplomaturas en turismo han estado “secuestradas”, en general, por las facultades de económicas y empresariales, que las ahormaron (en función de sus intereses endogámicos) en forma de unos estudios de ADE light, en los que de las especificidades del turismo se aprendía poco. Siendo así, son estudios que pierden casi todo su sentido”.

Es un tema más que delicado para mi, pues es algo que llevo observando desde hace mucho tiempo y, más de una vez, me ha tocado estar al lado de los mencionados “secuestradores”. La facultad de Turismo, en la UIB, lleva años dirigida por académicos pertenecientes, en realidad, a la facultad de Economía. A mi modo de ver, los estudios de Turismo, en Baleares, están en manos de los de economía dejando poco margen de maniobra a la hora de modificar el plan de estudios o realizar cambios que permitirían avanzar en cuanto a calidad de materia puramente turística.

Llevamos días, meses y años en pleno debate. Casi todos coincidimos en que la carrera de Turismo tiene y mantiene carencias que no se logran subsanar. Uno de los problemas es que se echa en falta un cuerpo académico con titulación específica y suficiente en turismo. A día de hoy, la totalidad o inmensa mayoría de docentes con grado de Doctor no provienen de una carrera específica de turismo.

En estos momentos, si alguien como yo (Diplomada en Turismo y Máster en Dirección y Planificación del Turismo), quisiera doctorarse en la UIB tiene, realmente, escasas posibilidades. Los doctorados que se ofrecen ahora mismo relacionados con materia turística son:

  • Programa de doctorado en Turismo y economía medioambiental.
  • Programa de doctorado internacional en Economía del turismo y del medioambiente.

Para acceder a éstos, cito textual, hay que cumplir los siguientes requisitos:

  1. El estudiante debe ser admitido previamente en el Máster académico internacional en Economía del turismo y del medioambiente (M.T.E.E). El MTEE está organizado por el Departamento de Economía Aplicada de la UIB. En el índice del Bloque A del programa de postgrado aparece un asterisco en los cursos que pertenecen al MTEE.
  2. La admisión al segundo año del programa de postgrado se restringirá a aquellos estudiantes que hayan obtenido una “C” o más
    de media, según la ECTS (European Union Grading Scale), en los cursos del Bloque A marcados con un asterisco, tras la
    aprobación del Comité de Doctorado del Departamento de Economía Aplicada.

Rectifico lo de escasas posibilidades, más bien son nulas. El mero hecho de haber elegido Turismo y no Economía me condena a no poderme matricular al Máster que es requisito para entrar en el Doctorado más cercano a Turismo, en la Universidad de las Illes Balears.

¿Cuál ha sido mi alternativa? Realizar otro Máster. El Máster que he elegido es el de Dirección y Planificación del Turismo (MDPT) que desde un principio se me ofreció realizar el itinerario investigador. Al año siguiente, cuando me decidí a matricularme en tal itinerario, éste se suspendió y se dejó de impartir por falta de financiación. La más mínima posibilidad que me quedaba, me la quitaron delante de mis narices.

Concluyendo, he aquí otra muestra del mal planteamiento de los estudios de Turismo. No solo están mal planteados sino que cortan alas a los “turistólogos” que quieren continuar su carrera en el mundo de la investigación. Por otra parte, se critica que Baleares, siendo líder en Turismo, no sabe almacenar el know how que genera. Parcialmente, no interesa que existan estudios de investigación que vayan más allá del ámbito económico. Interesa conocer cuál es el peso del turismo en la economía y cuál es la cifra de ingresos que genera el turismo pero interesa poco conocer otros aspectos, menos económicos, que aportarían valor real al destino y permitirían expresar un turismo en todas sus dimensiones.

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